Tuesday, July 13, 2010

Los olvidados de la historia, Partido Liberal Autónomo

Montoro (a la izquierda),Jose M Gálvez y Fernández de Castro. Destacados autonomistas.(Recuerden que el Partido Liberal Autónomo fue quien ganó, comenzando la Comunidad Autónoma Cubana en enero de 1898)

En La Habana, el día 4 de abril de 1888, se hizo público un manifiesto en el que se leía:

... Al Partido Autonomista, depositario de las esperanzas e ideales del pueblo cubano, encarnados en la fórmula más depurada y más persistente de su historia política, y único partido de razonada oposición organizado en este país, le importa decir lo que piensa... El Partido Liberal Autonomista condena todo trastorno del orden, porque es un partido legal que tiene fe en los medios constitucionales y en la eficacia de la propaganda... Pero además, nuestro Partido... no romperá su bandera, ni cederá el campo a los que vienen a malograr nuestra trabajosa cosecha, a hacernos cejar en la senda del progreso pacífico, a arruinar la tierra y a nublar las perspectivas de nuestros destinos con horribles espectros: la miseria, la anarquía y la barbarie...

Y entre otros que no se mencionan en el presente trabajo, firmaban el Manifiesto José María Gálvez, José Bruzón, Rafael Fernández de Castro, Antonio Govín, Eliseo Giberga, Herminio Leyva, Ricardo del Monte, Rafael Montoro y Francisco Zayas.

Al leerlo Fermín Valdés Domínguez, ya como Jefe de Despacho del general Gómez, anotó en su Diario de Soldado: "No se puede dar nada más infame que este escrito que debemos tener siempre presente los que luchamos con las armas en la mano por la independencia de nuestra patria, pues con las mismas afirmaciones que en él hacen los cubanos que lo firman, los hemos de castigar algún día, pues seríamos muy cobardes si perdonáramos a los que de tan traidora manera se pusieron al lado de los españoles


Facsímil de la carta de Montoro a Pirala: "El pueblo de Cuba en su inmensa mayoría no ha sido nunca, como no es hoy, revolucionario. Es demasiado inteligente para no comprender que la independencia sólo podría significar para él una serie de turbaciones y catástrofes"

Carta inédita de Rafael Montoro, cuyo original se encuentra en el Archivo Histórico, de Madrid, dirigida al historiador español Antonio Pirala, le dice el 7 de julio de 1895 (ya con todo Oriente insurrecto, y muertos en campaña José Martí y los generales Flor Crombet, Amador Guerra y Francisco Borrero; a una semana del combate de Peralejo, donde por poco pierde la vida Martínez Campos, atacado por Maceo, donde murió el general español Fidel Santocildes): "... El pueblo cubano en su inmensa mayoría no ha sido nunca, como no es hoy, revolucionario. Es demasiado inteligente para no comprender que la independencia sólo podría significar para él una serie de turbaciones y de catástrofes que lo reducirían al estado de Santo Domingo o Haití... No he sido, ni soy, ni creo que seré jamás revolucionario. Estoy seguro de que la autonomía colonial con España colmará todas las justas aspiraciones de Cuba..."
..."


Pero Máximo Gómez. en los días en que llegó a Cuba la Constitución autonómica, creyó conveniente dictar un "Bando" por el que se ordenaba la pena de muerte concretamente al que aceptara o propusiera el autonomismo. Fue por ese motivo que, cuando se presentó ante el joven coronel Néstor Aranguren su antiguo compañero de trabajo, el español Joaquín Ruiz y Ruiz, el 13 de diciembre de 1897, proponiéndole que se uniera al partido autonomista, le formaron Consejo de Guerra y lo fusilaron junto a los dos prácticos que habían ido con él al campo insurrecto. Y, tiempo después, el capitán José Zúñiga tuvo que ejecutar a cuatro de sus superiores —dos tenientes coroneles y dos comandantes— de la Brigada Cienfuegos, porque "intentaban presentarse al enemigo acogiéndose a la autonomía", según se lee en el Acta del 19 de abril de 1898, del Consejo de Gobierno, reunido en Camagüey. Cuatro días más tarde firmó Calixto García una "Circular" que por su parte ordenaba: "Cualquier comisión del Partido Autonomista que se le presente, será reducida a prisión, y si se atreviese a iniciar transacción de cualquier clase con España, aplicará Ud. la Ley que contra los traidores ha dado nuestro gobierno". Así, cuando a Eliseo Giberga, diputado del Consejo autonomista, se le ocurrió crear una comisión para invitar a los rebeldes a que participaran con ellos en el gobierno, se le informó de la justicia mambisa y abandonó el proyecto.

Acabado de desembarcar en Cuba, la primera orden que dicto el General Maceo, fue la de ahorcar a todo el que se presente con proposiciones de paz.
Maceo era bien sanguinario.

De haber ganado los mambises la guerra de independencia y no tener la presencia norteamericana en Cuba gobernando, de seguro hubiésemos tenido una dictadura militar al mando de Maceo y Gómez y le hubiesen pasado la cuenta a todos los del partido autónomo y anexionistas y no iba a quedar títere con cabeza, algo así como “dentro de revolución todo, fuera de la revolución nada, “PAREDON”. Parecido a lo que sucedió en Haití.

Biografía: Dr. Carlos Ripoll, “La noble intransigencia de José Marti”.

Monumento a Máximo Gómez, el patriota genocida. Por J.R.M.

Ese monumento que ven ahí es del Generalísimo Máximo Gómez, que fue el patriota de origen dominicano, que mas daño causo a Cuba. Siempre hablamos de los horrores de Valeriano Weyler, pero nunca se habla de que todo lo el hizo fue el resultado de las acciones tan crueles de Máximo Gómez destruyendo toda al isla para que los españoles solo recogieran cenizas y perdieran interés por Cuba. Que cosa mas infame destruir la economía prospera de una región.

Además traicionó la memoria de José Marti y de Maceo, ya que estos habían declarado que si EEUU invadía Cuba, ellos se pondrían al lado del ejercito español, sin embargo Máximo Gómez enseguida corrió a ayudar a los norteamericanos y después estos lo despreciaron, pues no lo dejaron desfilar con sus tropas por las calles de Santiago, me alegro por traidor a España. Mas tarde desmovilizaron a los mambises para que no participaran en la nueva Cuba. De todas formas estos, habían perdido la guerra civil española, y los autonomistas habían ganado y comenzado la Comunidad autónoma de Cuba el 1 de enero de 1898. Lideres principales como José Marti, Máximo Gómez, Agramonte, Panchito Gómez Toro, etc., etc., etc., habían muerto y hubo tropas mambisa que se desmovilizaron y se unieron al nuevo gobierno autonómico, lo que te deja saber bien claro que los mambises habían perdido. La invasión norteamericana y los historiadores parcializados, escribieron de una forma que tal parece que los mambises lograron la independencia de Cuba, que falacia. Nos han manipulado siempre, pero la justicia a veces tarda, pero llega y sale a la luz publica las verdades que nos han ocultado.

Máximo Gómez fue un asesino y viejo tirano, que hubiese implantado una dictadura militar en Cuba junto con Antonio Maceo y ese era el temor de Martí.

Estoy seguro que de haber triunfado y sin la presencia norteamericana en Cuba, hubiesen rodado muchas cabezas de autonomistas y españoles peninsulares y de islas españolas de Europa incluyendo Canarias.

A continuación pueden ver las ordenes del viejo tirano cuyo monumento vemos en plena Habana y el resultado de su genocida Tea Incendiaria. Yo no promuevo el remover su estatua pues es muy linda y para los cubanos es solo una figura decorativa de un parque de La Habana, es como un adorno sin que te interese el significado.


El 6 de noviembre. Gómez enviaba su primera orden al ejército invasor sobre la Tea Incendiaria:
(Desde mi punto de vista bien cruel)

Articulo 1. Que todas las plantaciones sean totalmente destruidas, quemando la caña y los edificios aledaños, así como todos los ferrocarriles que los comuniquen a los ingenios.

Articulo 2. Que todos los trabajadores que laboren en los ingenios azucareros (fuentes de riqueza que tenemos que negar al enemigo) sean considerados traidores a la patria.

Articulo 3. Que todo aquel que se pruebe que este involucrado en las actividades descritas en el Articulo 2, sea pasado por las armas. Que todos los jefes del Ejército Libertador acaten esta orden, en nuestra determinación de desplegar triunfante la bandera de la Republica de Cuba, aunque esto tenga que ocurrir sobre un campo de ruinas y cenizas.


Con libertadores como estos, tan crueles, nada bueno se podía esperar en una Cuba libre. No había que quemar casas y negocios de personas inocentes.

Algunas de las estadísticas producto de la Tea Incendiaria fueron;

Un estudio sobre Cuba. University of Miami Press, 1963.)

Cabezas de ganado: 1882: 2’585,309; 1899: 376,650

Caballos, mulos y asnos: 1892: 647,360; 1899: 108,317

Embarques de cocos, plátanos y frutas frescas hacia EE.UU. 1888: casi dos millones y medio de pesos; 1898: 44,000 pesos.

Maderas preciosas exportadas: 1893: Más de 1 millón de pesos; 1898: 16,000 pesos.

Zafra azucarera: 1894: 1’054,214 ton.; 1897: poco más de 200,000 ton.

Sin contar el desastre en la industria tabacalera, la destrucción de ferrocarriles, telégrafos, y todo lo que vieran por su paso. Además de considerar traidor a todo aquel que siguiera trabajando para algún ingenio azucarero etc., y ponerle todo el peso de la ley, o sea ajusticiarlo por traidor.

En acciones armadas, víctimas de represalias, pero sobre todo de enfermedades, malos tratos y hambre, murieron decenas de miles de cubanos.

Si el censo de 1887 reportó una población de 1’631,687 habitantes, el llevado a cabo en 1899 por el gobierno interventor puso de manifiesto que estos apenas superaban la cifra de millón y medio de personas.

El Autonomismo cubano y los historiadores.. Por José R. Morales

El Partido Liberal Autonomista fue el primer partido legal en la historia de Cuba. Sin embargo ha sido ignorada su importancia por los historiadores parcializados. Por ello cabria pensar que la historiografía sobre el mismo fuera amplia y sin embargo hasta hace muy poco no hemos dispuesto de una monografía.

Este se constituyo en agosto de 1878 a partir del Partido Liberal, alentado por el periódico El triunfo. La Ley del 78 del Pacto del Zanjon, trajo la ley municipal y provincial basada en sufragio, creación de partidos políticos y representación en las Cortes, derechos de reunión y asociación, ley de imprenta y una dinámica de elecciones que contribuyeron a la formación y consolidación de una opinión pública.

A diferencia de movimientos políticos criollos anteriores, como el anexionismo y el reformismo, el autonomismo se constituyo como un autentico partido, al cumplir las condiciones que la ciencia política impone para reconocer a una agrupación como tal: canalizar intereses de distintos sectores, aspira a participar del poder y tener un programa para la sociedad en conjunto. El partido es una institución integrada y mediadora de la pluralidad y es conflictividad política que se produce en la sociedad.

En noviembre de 1897, se dieron los decretos que fijaban las base de al autonomía, acompañados de otros dos; sufragio universal e igualdad de derechos entre peninsulares y cubanos. El entramado institucional era el siguiente. Un Parlamento bicameral formado por una Cámara de Representantes elegida por Sufragio Universal (1 representante cada 25,000 habitantes) cada cinco años y un Consejo de Administración de 35 miembros, de los cuales la metrópolis asigna 17. El Parlamento entiende de Justicias, Obras Publicas, Tesoro, Educación, Política Monetaria, y capacidad de formar su propio Presupuesto.

El Gobernador como máxima autoridad designada por el Gobierno Metropolitano, lo controlaría, sancionaría sus decisiones y formaría el Consejo de Secretarios para atender las ramas de Gracia y Justicia y Gobernación, Hacienda, Instrucción Publica, Agricultura, Industria, Comercio, y Obras Publicas.

El 1 de enero presidido por Gálvez, con 3 secretarios autonomistas (Montoro, Govin y Zayas) y dos reformistas (Eduardo Dolz y Laureano Rodríguez), nacía el la autonomía.
Tras 20 años de existencia, los autonomistas se habían convertido en el eje de la vida política insular.

En las Cortes obtuvieron el 70 % de los escaños y en las del Parlamento el 80%.
Los Independentistas como siempre, decretaron “Pena de Muerte”, para quien aceptase la formula de “Paz Autonómica”. Eso pasa con los intransigentes. Me parece que el pueblo de Cuba se merecía experimental como nos iba. Los mambises se volvieron sanguinarios pues uno no debe ejecutar a nadie solo por el hecho de pensar diferente. Ellos querían implantar una dictadura militar feroz y Marti fue un tonto útil que creyó en ellos. A los EU no le convenía una Cuba Autónoma de España, la querían controlar ellos y utilizaron a los mambises para darle un toque de independencia.

El autonomismo gozaba de una fuerte apoyo entre la elite criolla escarmentada por la Guerra de los Diez Años y horrorizada ante la practica política de las republica latinoamericanas.

Biografia: La fuerza de la Palabra del Autonomismo en Cuba en el ultimo tercio del siglo XIX. Por Miguel Luis García Mora, Fundación Histórica Tavera (Madrid)

1878 al 1898. El Autonomismo en Cuba

1878-1898: El movimiento autonomista en Cuba

Muchos cubanos y españoles parecen olvidar su propia historia, muchas veces ocultada o ligeramente manipulada por el poder gobernante. Además a primera vista el autonomismo cubano es un fenómeno histórico de dificil comprensión, debido a la dualización que el paso del tiempo y muchos historiadores han sugerido. No debemos olvidar que Cuba fue la primera Comunidad Autónoma que existió en España, auque fuese por un periodo corto de tiempo.

Así el hecho de que entre el convenio del Zanjón y el grito de Baire existiese una fuerza política, el Partido Liberal Autonomista, que concentraba los mayores apoyos de los insulares blancos, viene a perturbar las visiones propias de un nacionalismo reduccionista. A fin de cuentas.. ¡los autonomistas, a las guásimas!, es decir, hay que ahorcar a los autonomistas, fue un grito popular al terminar la guerra en 1898.

General Martínez Campos

La tolerancia implantanda por el general Martínez Campos, sugería la posibilidad de alcanzar importantes reformas, incluso el autogobierno, por medios legales. Así propietarios criollos, abogados, publicistas, e incluso masones (como Antonio Govín, gran maestre y definidor del nuevo partido) decidieron emprender esta senda, bajo el estandarte de la bandera patriótica cubana de la autonomía, compatible a su juicio con la soberanía española.

Uno de los principales obstáculos para los autonomistas residió en que esa tolerancia para su actuación pública no alcanzaba traducción efectiva, ya que los mecanismos de la Restauración otorgaban la hegemonía en la isla al partido Unión Constitucional; y Cánovas del Castillo era visceralmente opuesto a la autonomía.

Pero para muchos cubanos la autonomía era la mejor opción y estatus posible, así un comentarista anónimo en enero de 1890 afirmó: "El problema cubano no tiene más que dos soluciones: la solución anexionista y la solución autonómica. Los liberales y demócratas preferimos la última porque es la solución nacional. El día en que desaparezca el Partido Autonomista, tan calumniado por los conservadores, una inmesa catástrofe se cernirá".

A partir del ángulo opuesto, ese papel histórico es precisamente lo que les reprochaba José Martí, aunque muchos independentistas veían la autonomía como la solución a la guerra.

Rafael Montoro y José María Gálvez

El presidente del Partido Autonomista, José María Gálvez, fue quien de forma más clara propuso la perspectiva del acuerdo en el marco de la autonomía. La conciliación buscada era absoluta: "Nuestro ideal es conseguir la autonomía bajo la nacionalidad española. Españoles con todas las condiciones de los españoles, a saber, cubanos civilizados, cultos y libres".

El autonomismo irritaba a José Martí justamente por constituir una desviación de la senda independentista, pero al mismo tiempo constituía un factor decisivo de toma de conciencia. Algunos autonomistas acabarían uniéndose a los secesionistas, como "el mayor productor de azúcar del mundo" Emilio Terry. Otros en cambio como el abogado José Antolín del Cueto, permaneció leal a la España penínsular, presidiendo la cámara autonómica cubana en plena guerra hispanoamericana.

También José María Gálvez (presidente del Partido Autonomista) y Rafael Montoro se mantienen en la lealtad a España en calidad de "autonomistas históricos".

El autonomismo en Cuba:

Rafael Montoro ValdésRafael Montoro Valdés (1852 - 1933), político, abogado, historiador, crítico literario y escritor.

Rafael Montoro nació en La Habana en Cuba, entonces parte de España el 24 de octubre de 1852. Realizó su formación en su ciudad natal y el curso 1862 - 1863 realizó estudios en el colegio de El Salvador.

Con 12 años se trasladó a Europa, donde visitó Inglaterra y Francia, y Estados Unidos. Completo sus estudios básicos en Nueva York en 1866 volviendo a Cuba al año siguiente matriculándose en el colegio San Francisco de Asís donde recibió sus primeras clases de oratoria de mano de Antonio Zambrana.

Volvió a Francia en 1868 y se trasladó a España fijando su residencia en Madrid. En la capital de España se matriculó en la universidad para cursar la carrera de Derecho. Colaboró en la revista Contemporánea en la que publicó varios artículos, y participó activamente en las labores del Ateneo en donde coincidió con relevantes figuras de la vida intelectual madrileña como Canovas, Azcárate y Castelar. Fue secretario de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Durante su estancia en la península conoció al padre de la independencia cubana José Martí.

En 1878 volvió a la isla y fundó el Partido Liberal Autonomista del que fue su líder e ideólogo por más de 20 años. Ocho años después de la fundación el partido Rafael Montoro fue elegido diputado en las Cortes Españolas. Dos años antes se había licenciado en Derecho Civil y Canónico por la Universidad de La Habana.

En 1898 realizó funciones de Secretario de Hacienda del breve gobierno autonómico y al obtener la independencia ejerció diversos cargos en los diferentes gobiernos llegando a ocupar, en el período entre 1921 y 1925 la Secretaría de Estado bajo la presidencia de Mario García Menocal, ya había sido secretario de la Presidencia entre 1913 y 1921. En 1908 había intentado realizar un pacto con el Partido Conservador para obtener la vicepresidencia, pero no consiguieron el acuerdo.

En 1910 se funda en Cuba la Academia Nacional de Artes y Letras en la que Montoro figuró como Miembro de Número desde su fundación. En 1926 ingresó en la Academia de la Historia de Cuba. Formó parte de la Real Academia Española.

Rafael Montoro falleció en su ciudad natal el 14 de agosto de 1933.

Del Blog del Dr Octavio Dilewis

A los autonomistas cubanos del Siglo XIX. Por José R. Morales

Hoy mi comentario va dirigido a los autonomistas cubanos del siglo XIX. Pienso que todos obviamos una parte importante de la historia de Cuba y que es el triunfo de estos ante las cortes de España. Para esto voy a pedir prestada, información de la Dra. Alonso Romero y de su estudio minucioso sobre la historia de la ultima etapa de España en Cuba.

Siempre que hablamos de Cuba antes de la Guerra Hispano-americana, nos referimos a la Cuba colonial y mencionamos los horrores que hicieron algunos gobernates españoles, y fue verdad, pero casi nunca mencionamos que en 1821 nos convertimos en una semi-provincia de ultramar donde Félix Varela fue el primer representante ante las cortes de España y que ese era el comienzo del gran triunfo. Después nos convertimos en 6 provincias de ultramar en 1837 pero con unas “leyes especiales. Éramos españoles de segunda clase pues las mismas leyes que regían la península e islas cercanas de Europa no eran las que nos regían a nosotros que no teníamos derecho al voto, etc. Pero tampoco éramos ya colonia, sino provincias de ultramar con “leyes especiales”.

Por lo tanto no debemos decir que éramos colonia pues estamos siendo “ignorantes”. Los cubanos eran españoles de nacimiento.

La situación bélica, pues, continuaba imponiendo sus exigencias, de ahí que la autonomía comenzara a apreciarse como un mal menor frente al miedo a perder Cuba y a la amenaza de intervención de los Estados Unidos en la contienda. En esta situación extremadamente tensa el nuevo Ejecutivo de Sagasta dicta los Decretos de 25 de noviembre de 1897, que configurarían el marco jurídico necesario para implantar el régimen autonómico en las Antillas.

En virtud de estas normas (cuatro Decretos dictados por la Presidencia del Gobierno español en la citada fecha), se establecía la total equiparación de derechos y garantías constitucionales entre insulares y peninsulares; se hacía extensiva a Cuba y Puerto Rico la Ley Electoral de 26 de junio de 1890 promulgada para el territorio peninsular (aunque adaptada a las condiciones de las Antillas), concediéndose en consecuencia el derecho de sufragio universal masculino; se articulaban los presupuestos, principios inspiradores y objetivos que determinarían el régimen autonómico insular, así como la estructura (órganos y funciones) de la nueva planta autonómica, elementos todos minuciosamente estudiados por la profesora Alonso Romero (Págs. 110-130). En definitiva, Sagasta no había hecho más que juridificar y desarrollar el programa político propugnado dos décadas atrás por los autonomistas cubanos, para regocijo de estos.

Ese triunfo de los autonomistas cubanos es omitido por los cubanos cada vez que hablamos de nuestra historia. Quizás porque hay un grupo de personas que lo hacen a propósito o de que los historiadores de la época escribieron una historia parcializada para no ofender a los norteamericanos, ni a los mambises y de eso no se habla. Es mejor hablar de independencia. Pero la verdad esta ahí.

En el tercer y último capítulo la profesora salmantina estudia la praxis del régimen autonómico en Cuba, que acertadamente califica de “historia corta” (Págs. 139 y ss.). Aquí analiza detenidamente el tránsito del Gobierno provisional a la constitución del Gobierno y el Parlamento autonómicos definitivos, en el lapso que transcurre entre el 1 de enero y el 18 de mayo de 1898 (Págs. 139-166). En este contexto finisecular es nombrado presidente del Gobierno provisional el que fuera líder del PLA (Partido Liberar Autónomo) desde su fundación: José María Gálvez, que tenía a la sazón más de sesenta y cinco años y una salud muy quebrantada, y como miembros de su gabinete los también autonomistas Antonio Govín, Rafael Montoro y Francisco Zayas, y los reformistas Laureano Rodríguez y Eduardo Dolz, de manera que los integristas del PUC (Partido Ultra Conservador) quedaban totalmente excluidos.

Ciertamente no podía ser más adverso el panorama con el que este Gobierno autonómico comenzaba su andadura: un país sumido en la guerra y una población en situación límite, a lo que había que añadir el evidente afán intervencionista de los Estados Unidos. Estaban servidas desde un inicio, pues, las condiciones necesarias para su pronta desestabilización.

No tardaría en saltar la chispa que encendería la mecha para el estallido de la guerra con los Estados Unidos: la explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana el 15 de febrero de 1898. A partir de aquí la suerte estaba echada para el neonato Gobierno autonómico insular, y también para la soberanía española en Cuba.

El 25 de abril del mismo año el Congreso norteamericano declaraba formalmente la guerra a España. El conflicto marcaría, así, el escenario en el que se desarrollaría la breve historia del régimen autonómico en la Gran Antilla, pero aún en tan adversas circunstancias se celebraron las elecciones al Parlamento insular a finales del mes de abril, y ya el 4 de mayo tenía lugar la sesión de apertura de dicho Parlamento (Págs. 160-163). El 18 de mayo se constituía el Gobierno autonómico definitivo, nuevamente presidido por José María Gálvez e integrado por las mismas personas que hasta el momento habían ocupado las Secretarías del Despacho con carácter provisional.

El 1 de enero de 1899 se arriaba la bandera española en el Castillo del Morro de La Habana y se izaba la norteamericana, símbolo del cese de la soberanía española en Cuba. De poco había servido, pues, la táctica descentralizadora como solución in extremis a la guerra.

En mi opinión personal, Cuba se merecía probar como nos iba, siendo territorio español con los mismos derechos que los peninsulares, o sea españoles de primera clase y que era el triunfo y deseo de la mayoría del pueblo cubano. Si eso no nos funcionaba, era nuestro deber continuar la lucha, pero considero que fue ilegal la guerra de EU contra territorio español para supuestamente “liberar a Cuba” en los momentos en el que ya los cubanos habíamos ganado lo que quería la mayoría del pueblo. Esa decisión era solo nuestra.

Aunque se quiera comparar a Cuba con los demás países de Latinoamérica, hay que aclarar que era una situación distinta. España llego a un lugar de muy poca población, mucha de ella mutante pues la isla era peligrosa en tiempo de ciclones. Su población indígena desapareció por diferentes motivos que todos conocemos. España creo un país de la nada. Los negros fueron llevados allí como esclavos, cosa que condeno, pero tampoco eran nativos y llegaron a territorio español. Los chinos llegaron con contrato de trabajo y REPATRIACION. Nos talaron muchos de nuestros bosques y se llevaron su madera preciosa, pero Cuba era como un gran bosque y necesitábamos que se talaran para construir caminos, pueblos, ciudades, áreas para sembrar y cosechar, etc.

Fue más lo que nos trajeron que lo que se llevaron. Cuba sin idioma español, sin café, caña de azúcar, sin ganado porcino, vacuno, sin las cabras, sin caballos, sin gallinas, sin arados, sin esas construcciones tan bonitas, sin nuestras costumbres, etc. no fuera nada. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los cultivos y animales de consumo son introducidos, no tendríamos arroz, congri o potajes, ni tostones, puerco asado o tamales, no habría cascos de guayaba con queso, no tendríamos café , ni flan, ni pudín, ni croquetas, etc. y solo nos quedaría la yuca hervida, pero sin mojo y el tabaco para después.

En efecto, la caña de azúcar, el flamboyán, el mango, el plátano, los cafetales, el maíz y quizás la palma real, no son oriundas de Cuba. Ni la Mariposa, flor nacional es oriunda de Cuba.

(Ver Flora cubana · http://www.galeón.com/elcolibri/page3.html )

Mucha de la información que puesto aquí la obtuve del escrito del Sr. Antonio-Filiu Franco Pérez, titulado “CUBA Y EL ORDEN JURÍDICO ESPAÑOL DEL SIGLO XIX: LA DESCENTRALIZACIÓN COLONIAL COMO ESTRATEGIA Y TÁCTICA JURADICÓ-POLÍTICA (1837-1898) http://hc.rediris.es/05/Numero05.html?id=16

A propósito del libro de Mª Paz ALONSO ROMERO, Cuba en la España liberal (1837-1898). Génesis y desarrollo del régimen autonómico, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2002, 223 págs

La Quema de Bayamo, una Mancha Negra en la historia de Cuba

Hace poco se conmemoró un aniversario más de la Quema de Bayamo, y muchos cubanos lo celebran con orgullo. Un hecho realmente salvaje que obligo a la mayor parte de la población bayamesa a irse para la manigua sin nada, pues le habían destruido lo poco o mucho que tenían, y desde la distancia con un buen plato de comida y una copa de vino, lo celebran. Que ignorantes somos!

Todo comenzó por una derrota que tuvieron los mambises en una emboscada en el campo, y la idea brillante fue quemar el pueblo para que los españoles no pudieran transitar por el.

Palabras de Carlos Manuel de Céspedes, el “Padre de la Patria” y cuya casa misteriosamente no cogió candela esa primera vez, porque a Bayamo lo quemaron varias veces.

“En vista de esto y no pudiéndose hacerles frente al enemigo en los llanos o sabanas que existen entre el referido Cauto Embarcadero y Bayamo, los hijos de este pueblo (siempre ellos hablan en nombre de todos), resueltos a que Valmaseda no se saliese con el gusto de pasearse por sus calles, determinaron pegarle fuego a la población, para que el enemigo la encontrara convertida en cenizas.”

“La consigna de “Independencia o Muerte” cambió en hachones la vida de mujeres, hombres, niños y ancianos.

De casa en casa se propagó la chispa que volvió una gigante hoguera la urbe. No importaba inmolarse, destruir la ciudad, los recuerdos e ilusiones, pues los términos humillación y esclavitud habían sido desterrados de sus diccionarios. La manigua habría las puertas a los valientes”.

Las palabras del "Padre de la Patria", en la citada carta, exponían entonces la transcendencia de la hazaña.

Desde mi punto de vista, otro hecho abominable en la historia de Cuba y los mambises.

Haciendo un resúmen de los hechos:

En la madrugada del 12 de enero de 1869 una sola llamarada y columna de humo se divisaba a unos cuantos kilómetros de la ciudad. Se escribía en Bayamo una de las más penosas y crueles páginas de la historia de la patria, por lo que tuvieron que pasar muchas familias bayameses al destruirle sus casas y negocios, y tener que irse para la manigua hambrientos en total pobreza.

En enero de 1870, la Junta Municipal dio cuenta del estado constructivo existente en la ciudad al ser ocupada por el mando español. En ese momento fueron empadronadas 1,174 fincas urbanas, distribuidas en 49 calles y callejones, de las cuales 1,014 se encontraban en ruinas y 160 en buen estado.

En 25 de las calles menos pobladas todas las casas fueron destruidas; en las arterias principales las mayores afectaciones se localizaban en las denominadas del Ángel, con 97 casas destruidas de 101 existentes; Pedro Mártir, con 74 de 78; Santo Domingo, 139 de 148; Plaza de Isabel II, las 12 fincas urbanas en ruinas; San José 50 de 50 destruidas; del Cristo 72 en ruinas de 79 y de la Caridad, 58 de 66.

La mayoría de las viviendas reportadas en buen estado, en escaso por ciento, se ubicaban en las del Salvador, con 32 de 119 existentes; San Francisco, 27 de 62 y Plaza de la Iglesia, 5 de 9. El resto de las fincas urbanas quedadas en pie se encontraban dispersas en 10 de las restantes arterias; mientras 25 calles y callejones fueron arrasadas totalmente por las llamas.

El incendio de Bayamo constituyó la declaración universal de la decisión cubana de obtener la independencia de España a cualquier precio, aunque hubiera de recurrir a los sacrificios supremos que tal empeño imponía.

Recuerdo en 1980 hubo una revuelta aquí en Miami de afroamericanos por la muerte a tiros de un ciudadano de la raza negra por parte de un policía blanco. Estos comenzaron a incendiar su barriada y quemaron coches y negocios que pertenecian a afroamericanos. Nosotros vimos eso como un acto salvaje, ya que estaban destruyendo su propio vecindario, sin embargo celebramos la Quema de Bayamo como algo heróico.

Nada, que al cubano no hay quien lo entienda.

Artículo de Cuba Española
http://cubaespanola.blogspot.com/

El Padre Félix Varela, el primer culpable


El Padre Félix Varela y Morales nació el 20 de Noviembre de 1788 en la casa de sus padres en la calle Obispo numero 91, entre Villegas y Aguacate en la Ciudad de la Habana.

Sus padres fueron Don Francisco Varela, español, teniente de infantería quien se casó con Doña Josefa Morales, santiaguera y ama de casa, hija del teniente coronel del regimiento de la Habana Don Bartolomé Morales. Su abuelo Bartolomé fue ascendido a Coronel y asignado a la Florida Oriental. La Florida española, recién recuperada de Inglaterra, comprendía entonces parte de lo que hoy es el estado de Alabama que era la Florida Occidental. Don Bartolomé fue destinado a San Agustín, cabecera del viejo asentamiento español tanto así que su fuerte constituye el asentamiento militar más viejo de Norteamérica.

Cuando tenía 14 años, su abuelo le propuso comenzar la carrera de cadete, a lo que él respondió: "Yo quiero ser soldado de Jesucristo. Mi designio no es matar hombres, sino salvar almas".

En 1821, el Padre Varela fue elegido para representar a Cuba en las Cortes de España. Cuando Cuba fue proclamada una Semi-provincia Española de Ultramar. Llegó al puerto de Cádiz el 7 de junio de 1821 y a la ciudad de Madrid el día 12 del mismo mes. No pudo tomar posesión de su cargo, pues en Cuba las elecciones de mayo habían sido anuladas. Ocho meses después repitieron las elecciones y resultaron diputados el Padre Varela, Tomas Gener y Leonardo Santos Suárez.

En estos ocho meses, Varela visita museos, bibliotecas y escuelas, participa en tertulias, siendo reconocido su talento en los más exclusivos círculos de intelectuales. Presentó a la Dirección de Estudios de Madrid sus libros de texto, que fueron aprobados para ser utilizados en todos los dominios de España. Los tres asuntos de mayor trascendencia que planteó como diputado fueron el proyecto de abolición de la esclavitud, el proyecto de autonomía y el dictamen sobre el reconocimiento de la independencia de América.

Pienso que hablar de abolir la esclavitud era muy importante, pues eso era algo abominable, también del proyecto de autonomía, pero la independencia en el caso cubano cuya población era mayormente española o descendientes, no habían nativos y la otra parte eran africanos traídos por España como esclavos, pero a territorio español. No era necesaria. Tenia que hablar de igualdad y cambios pero una independencia traía división de la familia española y los sacerdotes deben estar por la unión.

Sólo un año está el P. Varela representando a Cuba en el Parlamento español. Los franceses invaden España, el Rey se entrega y el P. Varela vota en contra de un Rey vendido al poder extranjero y por ello es condenado a la pena de muerte junto a otros diputados que mantuvieron la misma actitud. Logra huir hasta Gibraltar.

Convencido de que el camino de la libertad no estaba en aquellas reformas ni en la autonomía, el P. Varela sale de España con el firme e inconmovible propósito de luchar por la liberación de Cuba en el único camino cierto: La independencia.

Se exilia en los Estados Unidos y desde allí comienza su labor separatista. Se reúne con antiguos alumnos del Seminario y acepta presidir un movimiento independentista.

En mi opinión, esto fue desastroso, pues comenzó a inocularles un veneno a los criollos de que ellos eran diferentes a sus padres peninsulares. Comenzó una división familiar.

Pienso que la iglesia esta para unir familias, no para dividirlas.

Hasta ese momento nadie había pensado en esa diferencia ni en la separación. Creo que el fue el precursor del izquierdismo eclesiástico latinoamericano.

Para mi el ser cubano es un regionalismo como el ser andaluz, gallego o vasco. Todos somos diferentes con idiosincrasias distintas, pero todos españoles.

El como sacerdote su papel era de unión, no de separación. Así hay muchos curas izquierdistas por America Latina, instigando a la revolución.

Un hombre que decía que el nació para servir a Dios y no para matar, no debió haber dicho frases como “Cuba no debe esperar ya nada de España... ni de nadie, debe liberarse por sí sola...". Esa frase te deja saber que para liberarse hay que usar la violencia que era el único camino.

Varela quería formar una unión de países latinoamericanos. Solavaya!, estuviésemos hoy en día con un gran país del tercer mundo con mas problemas que los actuales, pues la A. Latina ha demostrado ser un desastre de gobiernos corruptos, dictadores, y una mentalidad autóctona de diferentes regiones que viven todavía echándole la culpa de sus problemas a la colonización hace mas de 500 años y nunca avanzaran porque no tienen visión. Solo nadan en el fango.

Se exilia en los Estados Unidos y desde allí comienza su labor separatista. Se reúne con antiguos alumnos del Seminario y acepta presidir un movimiento independentista.

Comienza a los 35 años un nuevo camino de liberación: primero fue liberar las mentes en las aulas, después fue probar la liberación por las leyes, y ahora comprende que aquellos sólo eran pasos para avanzar hacia una liberación más profunda e integral.

Comienza a escribir el primer periódico independentista cubano, llamado "El Habanero". En él escribe aquella frase que hoy mantiene su vigencia para cualquier país en los mares del mundo:
"Desearía ver a Cuba tan isla en lo político como lo es en la naturaleza".

En Nueva York hace una gran labor ayudando a los pobres y mas necesitados. Se puede decir que toda una carrera al sacerdocio y es considerado un santo.

El viernes 25 de febrero de 1853, casi a los 65 años de edad y casi un mes después que naciera en Las Habana un niño llamado José Julián Martí y Pérez, allá en San Agustín de la Florida, se agravaba el P. Félix Varela. Muere pobre en San Agustín, Florida y dejo un legado de triunfos y buenas acciones.

José Marti. De padres españoles, fue uno de los que recibió el veneno Vareliano del independentismo y la diferencia entre ser cubano y ser español. O sea la separación familiar. Algo así como decir que un hijo de cubanos nacido aquí en EU es diferente a sus padres, y eso trae división familiar. Ese no es trabajo para un sacerdote desde mi más modesta opinión.

En la vigilia del aniversario de su nacimiento, el 19 de noviembre de 1911, los restos del fundador de nuestra nacionalidad regresan a la Patria. Son honrados en la Catedral de La Habana y son depositados, para gloria de la Iglesia y de la nación que ayudó a forjar, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

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